Destellos de unos y otros tiempos

de unas y otras partes

de esa criatura llamada humanidad

 

De Rumi:

Observa las maravillas mientras ocurren a tu alrededor. No las reclames. Siente lo poético al moverte a través y sé silencioso
Si el conocimiento de los misterios vienen después del vacío de la mente, esa es la iluminación del corazón
Déjate llevar en silencio por la extraña atracción de lo que realmente amas
Las lámparas son distintas pero la luz es la misma, viene de más allá
La sabiduría dice que no somos dignos, el amor nos dice que lo somos. Mi vida fluye entre las dos
Tú, cuyo corazón está enfermo, voltea hacia el remedio: la entera dieta es un cambio de actitud

 

Oscar Wilde:

Mis deseos son órdenes para mí

 

Mario Quintana:

Si te detienes porque había piedras en el camino, es porque le das más importancia a las piedras que al camino.  

El secreto no es correr detrás de las mariposas, sino arreglar el jardín para que las mariposas vuelen hacia ti.

 

Les Luthiers

Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria

Fragmento de El Poeta de Antonio Machado

...Y supo cuánto es la vida hecha de sed y dolor. 
Y fue compasivo para el ciervo y el cazador, 
para el ladrón y el robado, 
para el pájaro azorado, 
para el sanguinario azor. 

Con el sabio amargo dijo: Vanidad de vanidades, 
todo es negra vanidad; 
y oyó otra voz que clamaba, alma de sus soledades: 
sólo eres tú, luz que fulges en el corazón, verdad. 

 

Proverbio africano:

No juzgues tu día por cuánta cosecha lograste recoger sino por cuánta semilla lograste sembrar. 

 

Dos frases de Marco Aurelio:

Destruye la queja de "se me ha dañado" y destruido queda el daño.

Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y en cambio intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible.

 

Otra de Les Luthiers:

Lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro.

 

Cuento Zen: 

Un estudiante se quejaba en cierta ocasión ante Bankei:
- Maestro, tengo muy mal temperamento. ¿Cómo podría controlarlo?
- Tienes algo muy raro –replicó Bankei. Déjame verlo.
- No puedo enseñarlo en este momento –dijo el otro.
- ¿Cuándo podrás hacerlo? –preguntó Bankei.
- Surge de improviso –contestó el estudiante.
- Entonces –concluyó el maestro- no debe ser tu propia naturaleza. Si lo fuera, podrías enseñármelo cuando quieras. No lo llevabas contigo cuando naciste, y tus padres no te lo dieron. Piensa en ello.

 

 "Era un niño que soñaba" de Antonio Machado:

Era un niño que soñaba 
un caballo de cartón. 
Abrió los ojos el niño 
y el caballito no vio. 
 
Con un caballito blanco 
el niño volvió a soñar; 
y por la crin lo cogía... 
¡Ahora no te escaparás! 
 
Apenas lo hubo cogido, 
el niño se despertó. 
Tenía el puño cerrado. 
¡El caballito voló! 
 
Quedóse el niño muy serio 
pensando que no es verdad 
un caballito soñado. 
Y ya no volvió a soñar. 
 
Pero el niño se hizo mozo 
y el mozo tuvo un amor, 
y a su amada le decía: 
¿Tú eres de verdad o no? 
 
Cuando el mozo se hizo viejo 
pensaba: Todo es soñar, 
el caballito soñado 
y el caballo de verdad. 
 
Y cuando le vino la muerte, 
el viejo a su corazón 
preguntaba: ¿Tú eres sueño? 
¡Quién sabe si despertó! 

 

De Ibn Arabi:

¡Qué maravilla, un jardín entre incendios!

La llave de la felicidad, capaz de deshacer todo sufrimiento, consiste en algo muy simple pero difícil: unirse a la visión que el amor tiene de todas las cosas. Mirar con amor a cada una de las personas con quienes nos encontramos a lo largo de la vida. El hecho de estar dispuesto a ver lo mejor de cada una de ellas lleva a la mente a un estado de plenitud. Eso es la salud. La desaparición del dolor y la enfermedad son simples efectos colaterales. Caminemos la propia vida con amor:

 

“Porque hay un paso que mancilla la hierba

y un paso que no la mancilla,

y todo hombre sabe en los adentros del corazón

cómo es su paso.”

(Lord Dunsany) 

Todos estamos aprendiendo a caminar en la aventura de la vida. Y en el fondo tenemos miedo al amor porque nos da miedo perder el ego, esa imagen deformada que tenemos de nosotros mismos y que nos impide ver más allá de los cuerpos y personas limitados que vemos. Como se explica en este diálogo:

¿Qué es el amor? Preguntó el estudiante.

La ausencia total de miedo, dijo el maestro.

¿Y qué es lo que más tememos?

El amor.

(Cuento Zen)

Tal vez podamos recordar al verdadero amor como la clave para solucionar todos nuestros problemas, en la relaciones con las personas, con las situaciones y con nosotros mismos. Y no tenemos por qué tenerle miedo al amor pues eso es lo que somos. Y lo que somos, si se lo permitimos, nos enseñará el camino.

“Lo juro,

la contraseña

se llama

amor.”

(Rose Auslander)