Tu psique tiene un inmenso poder. Un poder que en su mayor parte no controlas...

Cuando los acontecimientos te llevan a sentir alguna forma de miedo, angustia, tristeza o rabia y puedes ver que se trata de una sensación conocida que aparece cada cierto tiempo, es el momento de plantearte cambios profundos. Tal vez hayas llegado a un momento en el que te das cuenta que por mucho que luchas, ciertas personas y situaciones externas se resisten a cambiar. Y tal vez comprendas que, si quieres salir del conflicto, el cambio profundo lo tienes que hacer tú. Quizás estés comenzando a comprender que de tu mente depende lo que haces, lo que sientes, lo que ves e incluso lo que parece sucederte como ajeno a tu voluntad. Tu psique tiene un inmenso poder. Un poder que en su mayor parte no controlas. De momento te ha traído más infelicidad que felicidad, más desasosiego que paz. El problema es que no eres consciente de cómo mueves ese poder.

Puede que estés viviendo un momento en el que tu sufrimiento está a flor de piel. O puede que ahora se encuentre oculto y sólo lo experimentes como una cierta incomodidad, una molestia vaga, un problema físico o algún tipo de insatisfacción. El origen es siempre el mismo: una parte de tu mente está actuando desde las profundidades saboteando tu felicidad. Por supuesto, no eres consciente de cómo actúa, pero está ahí. Te lleva a ver, de una u otra forma, cómo serías feliz si tus circunstancias externas fueran diferentes o si ciertas personas cambiaran de actitud. Lo que nunca te llevará a ver es que, no importa lo que suceda afuera, las llaves de tu felicidad las tienes tú.

La parte nuclear o esencial de tu psique (el Ser) contiene todo el poder de la Vida, y desde ese lugar resuenas en armonía con el amor y la unidad. Pero en un lugar periférico se encuentra la parte limitada de tu mente (el ego) con la que todos funcionamos la mayor parte del tiempo y que contamina la psique con imágenes, sentimientos y pensamientos que giran en torno a la culpa, el miedo y la separación. Este sistema debe ser desactivado si quieres descubrir la fuerza y la luz que corresponden a tu verdadera esencia. La mente se encuentra en conflicto fluctuando entre ambos sistemas, de manera que parte de ella opera desde el sistema del ego y la otra desde el Ser dando lugar a la mente enferma y la mente sana que generan respectivamente, caos y paz.

El trabajo consiste en darte cuenta de las decisiones que tomas inconscientemente a favor de uno u otro sistema de pensamiento, lo que te lleva a percibir de manera muy diferente el mundo que ves, tus relaciones y a ti mismo. Conocer este proceso decisorio te da la posibilidad de hacerte progresivamente más dueño de ti mismo, recuperando tu libertad esencial. En principio, todas las mentes están dominadas por el sistema del ego. Los humanos padecemos una enfermedad mental que se podría llamar “egoitis”, en cada uno adopta una forma y medida. Una enfermedad de la que no somos conscientes porque nos hemos acostumbrado demasiado a vivir en ella. A través de un proceso de autoconocimiento es posible experimentar gradualmente la liberación del ego, aprendiendo a decidir, en cada encrucijada, a favor del propio Ser que está unido al Ser de todos los demás. 

De ti depende descubrir las raíces de tu falta de paz. Sin una labor consciente de exploración el problema no se solucionará. Recuerda: lo que conoces de tu mente es sólo la punta del iceberg. La negatividad oculta del ego sólo se disuelve cada vez que se mira de frente, sin miedo y sin culpa; cada vez que es llevada firme y amorosamente a la luz de tu Ser. Y al desaparecer los velos contemplarás con sorpresa el tesoro que estaba oculto en tu interior. Ese tesoro irradia una energía capaz de transformar tu vida, llevándote hacia lo que anhelas en el fondo de tu corazón.