PROCESO UNO ONLINE, QUIÉN NOS LO IBA A DECIR…

En los 27 años de vida de este procedimiento terapéutico, es la primera vez que nos abrimos a la posibilidad de realizar un curso sin la presencia física de los participantes en torno a un círculo físico. Es la primera vez que nos abrimos a la posibilidad de que un alumno pueda hacer online todo el proceso compartido, experimentando el mismo potencial de sanación que quien lo hace de manera presencial. En realidad, Proceso Uno es un terapia dirigida a la mente y aunque la sanación de la mente puede mejorar o sanar el cuerpo, su objetivo es ayudar a dejar de sufrir ante los acontecimientos de la vida y los movimientos que se dan en las relaciones interpersonales. Un trabajo dirigido a la mente se puede implementar a través de palabras escritas, voces e imágenes. El objetivo es recobrar el estado natural de la mente, libre de condicionamientos internos. Esto se logra explorando y deshaciendo las creencias erróneas o pensamientos egoicos, que son la causa de caer en el mismo agujero emocional una y otra vez, en distintos escenarios y con diferentes actores. Son los pensamientos irracionales los que generan efectos negativos en los sentimientos, emociones, conductas y respuestas fisiológicas.  

El cuerpo no es imprescindible para el trabajo en el nivel de la mente, aunque puede ser muy conveniente. Al fin y al cabo, todos estamos identificados con un cuerpo. Sin embargo, en última instancia, el trabajo lo realiza cada explorador en el rico universo interior de su psique. Aunque se trabaja en grupo, se trata de un proceso íntimo. Se van tomando libremente decisiones en virtud de lo que, progresivamente, uno va conociendo de sí mismo. El proceso de sanación lo realiza cada mente individual sacando a la luz pensamientos ocultos negativos para poder decidir si se quieren alimentar o dejar atrás tranquilamente. Esto genera una descarga del peso progresiva, remitiendo el sentimiento de separación, culpa y miedo. La mente va sintonizando de modo natural con el bienestar, la alegría y la paz. Se vive la vida con más intensidad. Cualquier problema que aparece puede ser aprovechado para seguir aprendiendo a mirar las cosas de otra manera. La visión unificadora del amor es nuestro programa natural. La separación del ego es un virus que afecta a todo el sistema.  

Este proceso interior de autodescubrimiento puede ser compartido. Es una manera de potenciarlo. Las relaciones siempre nos ofrecen espejos en los que poder mirarnos. El marco terapéutico facilita el encuentro con espejos en estado “limpio”, aunque solo sea temporalmente. En nuestras relaciones podemos encontrarnos con nosotros mismos o podemos perdernos; depende de lo que elegimos. Compartir el proceso interior es una manera de recordar la profunda unidad de las mentes que, con cada paso de apertura al amor, están sanándose mutuamente. Pasar del pequeño yo con el que estamos identificados a la consciencia de un yo amplio con todos sus beneficios, es algo que se puede experimentar tomando físicamente de la mano a los compañeros o tomando conciencia de la unidad de las mentes, a kilómetros de distancia. Por ese motivo hemos decidido ofrecer esta posibilidad a pesar de la complejidad técnica que requiere conectar a los compañeros presenciales con los no presenciales durante los talleres. Ya lo hemos podido experimentar este pasado verano en el final de curso y ha sido eficaz y divertido. Todos compartiendo un mismo círculo en común, aportando a todos la sabiduría y el verdadero amor que vamos destilando, gota a gota, en la destilería de nuestro guion de vida. Sanando nuestra propia mente mientras sanamos la mente colectiva.