¿Qué es?

  • Proceso Uno es un proceso de autoconocimiento que va dirigido a sanar la mente en la relación consigo misma y con otras mentes, con el propio cuerpo y con el de otros y con todas las cosas de este mundo. El objetivo es la sanación de la mente a través de las relaciones pues es en ellas donde se manifiestan sus efectos, sus diferentes formas de malestar y sufrimiento. Proceso Uno ofrece dos opciones: un formato dentro de lo que se ha dado en llamar crecimiento personal y una formación paralela en Acompañamiento Psico-corporal (APC) para aprender a ayudar a otros aplicándolo en la vida cotidiana o dentro de un marco profesional. 

    Es un trabajo que permite abandonar lo que creíamos ser y no somos hacia una progresiva transformación en el Ser que somos. Para instalarnos en la sintonía del Ser no necesitamos hacer algo sino deshacer el sistema de creencias erróneo que determina todo lo que sentimos, lo que hacemos o no hacemos y todas las decisiones que tomamos. Cada mente tiene sus creencias erróneas que obstaculizan el flujo de sentimientos y pensamientos del Ser. Observar esas creencias con calma y una sonrisa, relacionando causa y efecto en nuestra vida cotidiana, nos permite tomar decisiones a favor de la unidad del amor dejando atrás la dinámica del ataque y el miedo. Y es así como decidimos a favor del amor, de modo natural, porque comprendemos y experimentamos sus ventajas frente a las desventajas del sistema del ego. Y de este modo, paso a paso, lo mejor de lo que somos se va manifestando sin impedimentos.

Proceso UNO ofrece dos opciones:

- Un trabajo personal mediante Talleres de Terapia Integrativa que se realiza
en 10 módulos de 1 sábado al mes a lo largo de 10 meses.

- Una Formación teórico-práctica como Acompañante y Facilitador de
grupos
para la cual es necesario haber realizado los talleres de Terapia
Integrativa como trabajo personal.

 

¿Para quién es?

  • Los talleres son una herramienta para quien está abierto a comprender que las claves para deshacer cualquier forma de sufrimiento están en el propio interior y que uno no conoce de sí mismo todo lo que puede llegar a conocer.
  • La formación es para quien siente la vocación de ayudar a otros a deshacer el sufrimiento y comprende que la eficacia en esa ayuda reside en el propio proceso de sanación. Está abierta a profesionales de la salud, monitores de grupo, acompañantes de enfermos y para quien desea apoyar a familiares y amigos en sus períodos de crisis.

 

LA TERAPIA

La palabra terapia procede del verbo griego therapeuein que significa servir, prestar atención. Toda terapia es un proceso mediante el cual se sirve a la naturaleza esencial de cada individuo. Es ella quien verdaderamente realiza la curación psico-física. Esta naturaleza primigenia ha sido llamada de muchas formas según sus diferentes aspectos. Es la Physis o substancia primordial que se mantiene más allá de todos los cambios o la Vis Natura Medicatrix como fuerza curativa de la naturaleza. Una fuerza que se expresa en el cuerpo cuando se detiene una hemorragia o en la mente cuando aflora la solución a un conflicto a través de una intuición o un sueño. También se ha llamado almaespíritu o soplo vital, un concepto presente en las diferentes lenguas y culturas. Nos referiremos a este principio vital como el Ser que en esencia somos, quien irradia su influencia desde el centro de la experiencia humana. A partir de ese centro la psique entera se organiza y todo adquiere significado dentro del marco de aprendizaje de una vida. Desde la influencia del Ser también el cuerpo tiende a la curación y el equilibrio.    

EL TERAPEUTA O ACOMPAÑANTE

En el proceso de sanación el terapeuta o acompañante es, simplemente, un asistente o servidor de esa naturaleza esencial. No es él quien dirige el proceso sino que actúa como un guía que sabe dejarse guiar por el Ser de quien le pide ayuda, el cual está unido a su propio Ser. El papel del terapeuta es semejante al de la comadrona que atiende un parto en el que los protagonistas son la madre y el niño. En ellos están la fuerza y sabiduría necesarias para el nacimiento. La función de quien les asiste no es diseñar el ritmo natural del parto sino conocer sus fases para saber cómo actuar. Su papel es facilitar el proceso, propiciando el avance de la criatura. Y esto se logra, ante todo, ayudando a la madre a abrirse a lo nuevo que está por llegar. Cuanto menor sea la resistencia a su paso, menor será el tiempo y el dolor para el alumbramiento. El nuevo ser que estaba adentro y no se veía, por fin nacerá.

Cada experiencia de vida es como un parto, un proceso que se puede llegar a vivir con alegría y sin dolor. Seamos o no conscientes, todos anhelamos dar a luz lo mejor de nosotros mismos. Y lo mejor es el amor que emana de ella y que le hace ser lo que es. El objetivo profundo de toda terapia es dejar atrás lo que creíamos ser y no somos mientras permitimos que lo que realmente somos se manifieste con naturalidad. Pues el falso "yo” limitado, temeroso y separado que con tanto sacrificio sostenemos sólo nos trae sufrimiento, mientras el “yo" profundo y auténtico que somos, libre de limitaciones, sólo trae felicidad. Y todo depende de una decisión que tomamos una y otra vez, sin darnos cuenta, en una fracción de segundo…